Cuatro goles y sólo un punto.
El Hércules pudo ganar en Vallecas, pero al final sólo pudo lograr el empate en un partido apasionante desde el inicio hasta el fin
Gran ambiente en el Teresa Rivero para recibir al Hércules. La Real Sociedad se había hecho el sábado con el liderato temporal, tras vencer por 0-1 en Balaídos, y los blanquiazules necesitaban una victoria para recuperlo y echar más tierra de por medio con el cuarto clasificado.
Las necesidades y trayectoria de ambos hacían presagiar un buen partido, y los aficionados pudieron ver un partido trepidante, en el que tanto uno como otro tuvo su oportunidad para llevarse los tres puntos al bolsillo.
Esteban Vigo alineaba su once de gala, mientras que Pepe Mel se dejaba en el banquillo a Piti, cuya salida mediada la primera mitad varió totalmente el rumbo del partido. Cuadrado debutaba con el Rayo en el centro de la defensa, como nuevo fichaje en el mercado de invierno, y tuvo un debut para olvidar, con un penalti y un gol en propia meta.
Al principio del encuentro se pudo ver un Hércules con personalidad, con mucha calma, dominador del partido y que incapacitó desde el principio al Rayo Vallecano desde la media.
Del mismo modo que si jugara en casa, recordando a ese equipo que partido tras partido saca tres puntos en el Rico Pérez, los blanquiazules se hicieron con el encuentro, con Farinós como guía y con un inicio fulgurante de partido. A los once minutos de juego llegaba el primer gol del partido. Farinós, que llevó muchísimo peligro a balón parado, colgaba una falta perfecta, aprovechando el guante que tiene en la pierna derecha. Tras un fallo colectivo en la defensa de los vallecanos y la mala salida de Cobeño, Rodríguez metía la cabeza de espaldas y batía por arriba al portero local, empleando su imponente estatura.
Continúa leyendo la crónica del Rayo Vallecano Hércules en la revista…
Noticias relacionadas:







